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jueves, 6 de junio de 2013

#.

- ¿Quién destruyó tanta belleza?

+ Fueron las turbas de Córdoba. Saquearon Medina Azahara durante una luna completa. Robaron todo lo que pudieron llevarse, y lo que no, lo destruyeron.- indicó Acisclo.

- Parece que nunca aprenderemos.- se lamentó Moisés. 

sábado, 16 de febrero de 2013

Las luces de septiembre

''Irene miró a Ismael y advirtió que él la contemplaba a su vez. Por un instante, sus ojos se perdieron en los de ella e Irene sintió que el muchacho le apretaba suavemente la mano. El mundo nunca había estado tan lejos.''


V. Un castillo entre las brumas

sábado, 12 de enero de 2013

A Tale Of Two Cities 'Capítulo 2' (Español)

Título: 'A Tale Of Two Cities' (Historia de dos ciudades)
Autor: Charles Dickens (Texto adaptado de Ralph Mowat)
Editorial: Oxford Bookworms
Capítulo 2: A wine-shop in Paris (Una taberna en París)


En una zona de París llamada San Antoine todo el mundo era pobre. Las calles eran estrechas y estaban sucias, las tiendas de comida estaban casi vacías. Las caras de los niños parecían ya viejas porque se morían de hambre. En la taberna de Monsieur Defarge no había muchos clientes y Defarge estaba fuera, hablando con un hombre en la calle. Su esposa, Madame Defarge, se sentó dentro de la tienda a hacer punto y a observar. Defarge entró dentro y su mujer lo miró, para luego centrar la mirada en dos nuevos clientes, un hombre de unos sesenta años y una joven señorita. Defarge fue a hablar con ellos, besando repentinamente la mano de la joven señorita, y los condujo a la parte trasera de la tienda. Ellos lo siguieron escaleras arriba, muchas escaleras, hasta que alcanzaron a llegar arriba. Defarge sacó una llave de su bolsillo. 
- ¿Por qué está la puerta cerrada con llave?- preguntó el señor Lorry con sorpresa.- Él ya es un hombre libre.
- Porque él ha vivido demasiado tiempo detrás de una puerta cerrada con llave.- replicó Defarge airadamente.- ¡Se asustará si la puerta no está cerrada con llave! Esa es una de las cosas que le han hecho.
- Yo también estoy asustada.- susurró la señorita Manette. Sus ojos azules miraban al señor Lorry con preocupación.- Tengo miedo de él, de mi padre.
Defarge hizo un montón de ruido mientras abría la puerta. El señor Lorry y Lucie entraron en la habitación detrás de él. Un delgado y canoso hombre estaba sentado en un asiento de madera. Él estaba muy ocupado, fabricando zapatos.
- Buenos días.- dijo Defarge.- Veo que sigue usted trabajando duro.
Al poco tiempo oyeron un susurro.
- Sí, sigo trabajando.
- Venga.- dijo Defarge.- Tiene una visita. Dígale su nombre.
- ¿Mi nombre?- dijo con un susurro.- Ciento cinco, Torre Norte.
El señor Lorry se acercó más al viejo hombre. 
- Dr Manette, ¿no me recuerda, Jarvis Lorry?- preguntó gentilmente.
El viejo prisionero levantó sus ojos hacia el señor Lorry, pero no se sorprendió, ni rastro de comprensión en su cara cansada, y volvió a su trabajo fabricando zapatos. 
Lucie se acercó al viejo hombre lentamente. Al poco tiempo se dio cuenta de su presencia.
- ¿Quién eres tú?- preguntó.
Lucie puso sus brazos alrededor del viejo hombre y lo sostuvo, mientras que sus lágrimas de alegría y tristeza recorrían su rostro. El viejo hombre cogió algo de cabello dorado de una bolsita. Él lo miró, y entonces observó el cabello de Lucie. 
- Es el mismo. ¿Cómo puede ser?
Miró fijamente el rostro de Lucie.
- No, no, eres demasiado joven, demasiado joven.
A pesar de sus lágrimas, Lucie intentó explicarle que ella era la hija que nunca había visto. El viejo hombre seguía sin entender, pero parecía que le gustaba el tono de voz de Lucie y el tacto de su cálida y joven mano sobre él. 
Entonces Lucie le dijo a el señor Lorry.
- Creo que deberíamos irnos de París inmediatamente. ¿Puede organizarlo?
- Sí, por supuesto.- dijo el señor Lorry.- Pero, ¿crees que será capaz de viajar?
- Él estará mejor lejos de esta ciudad donde perdió la mayor parte de su vida.- dijo Lucie.
- Tienes razón.- dijo Defarge.- Y hay otras muchas razones por las que el dr. Manette debería abandonar Francia ahora.
Mientras el señor Lorry y Defarge iban a organizar el carro para abandonar París, Lucie se sentó con su padre. Agotado por la reunión, cayó dormido al suelo, y su hija lo observó en silencio y con paciencia hasta que llegó la hora de irse.
Cuando el señor Lorry regresó, él y Defarge le llevaron al dr Manette comida y ropa. El doctor hizo todo lo que ellos le contaron; él había sido utilizado para obedecer órdenes durante muchos años. Tan pronto como bajó las escaleras, el señor Lorry le oyó decir una y otra vez, 'Ciento cinco, Torre Norte.'
Cuando fueron al carro, sólo una persona los vio ir: Madame Defarge. Estaba de pie en la puerta, tejiendo y observando, viéndolo todo...y no viendo nada.


Datos adiccionales:
Pasamos directamente de la acción en Londres a la acción en París. Esta vez, los hechos ocurren en una taberna situada en el barrio de San Antoine de la ciudad, donde en la parte trasera, escondido, se encuentra el padre de nuestra personaje Lucie Manette. Tanto ella como el señor Lorry van a visitarlo, ayudados por el dueño de la taberna, el señor Defarge, mientras que su esposa se queda sentada tejiendo cerca de la puerta. Parece ser que el señor Lorry no es reconocido por el padre de Lucie, el doctor Manette, aunque éste se siente bien con la presencia de su hija, que termina por decirle a su padre la verdad. Son estos cinco personajes, junto con la presencia de la misteriosa Madame Defarge (esposa del tabernero) los que completan este capítulo lleno de reencuentros.

Entre el vocabulario del capítulo destacan las palabras 'doorway', que significa 'puerta' y puede ser sinónimo de 'door', aunque también puede significar 'entrada'. También está la expresión de 'after a while' que significa 'al poco tiempo', expresión temporal que parece varias veces en el capítulo. Por último destacaremos el adjetivo 'wooden' que tiene traducción en español como 'de madera' y el adverbio 'angrily' que significa 'airadamente' o 'con furia, enfado'. 

viernes, 11 de enero de 2013

A Tale Of Two Cities 'Capítulo 1' (Español)

Título: 'A Tale Of Two Cities' (Historia de dos ciudades)
Autor: Charles Dickens (Texto adaptado de Ralph Mowat)
Editorial: Oxford Bookworms
Capítulo 1: The road to Paris (El camino de París)


1775.


Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos. Era la época de la luz, era la época de la oscuridad. Era la primavera de la esperanza, era el invierno de la tristeza. Era el año mil setecientos setenta y cinco.
En Francia había un rey y una reina, y en Inglaterra había un rey y una reina. Ellos creían que nada cambiaría nunca. Pero en Francia las cosas iban mal, e iban de mal en peor. La gente era pobre, infeliz y estaba hambrienta. El rey fabricó papel moneda y lo gastó, por lo que la gente no tenía nada para comer. Detrás de las cerradas puertas de las casas de la gente, las voces hablaban en susurros contra el rey y sus nobles; eran sólo susurros, pero eran los susurros furiosos de la gente desesperada. 
Una noche de noviembre a altas horas de la noche, en el mismo año 1775, un carro que se rigía de Londres a Dover* paró en la cima de una amplia colina. Los caballos estaban cansados, pero mientras descansaban, el conductor oyó a otro caballo acercarse rápidamente por la colina detrás de ellos. El jinete paró su caballo junto al carro y gritó:
- Busco a un pasajero, el señor Jarvis Lorry, del banco Tellson en Londres.
- Yo soy el señor Jarvis Lorry.- dijo uno de los pasajeros, sacando la cabeza por la ventana.- ¿Qué desea?
- ¡Soy yo! Jerry, Jerry Cruncher, del banco Tellson, señor.- gritó el hombre del caballo.
- ¿Qué ocurre, Jerry?- dijo el señor Lorry.
- Hay un mensaje para usted, señor Lorry. Tiene que esperar a una joven señorita en Dover.
- Muy bien, Jerry.- dijo el señor Lorry.- Dígales que mi respuesta es- VOLVIÓ A LA VIDA
Era un mensaje extraño, y una respuesta extraña. Nadie en el carro supo lo que ellos querían decir. 

Al día siguiente el señor Lorry estaba sentado en su hotel en Dover cuando llegó una señorita joven. Era guapa, con el cabello dorado y los ojos azules, y el señor Lorry recordó a una niña pequeña, casi un bebé. El la había llevado en brazos cuando fue de Calais* a Dover, de Francia a Inglaterra, muchos años antes. El señor Lorry le ofreció asiento a la joven señorita. 
- Señorita Manette.- dijo él.- Tengo una extraña historia que contarle, sobre uno de los clientes del banco Tellson. Allí es donde trabajo.
- Sí, pero no lo acabo de entender, señor Lorry.- dijo la joven señorita.- Recibí un mensaje del banco Tellson, pidiéndome que viniera aquí para reunirme con usted. Entendí que habían algunas noticias sobre el dinero de mi pobre padre. Él murió hace mucho tiempo, antes de que yo naciera. ¿Cuál era la historia que quería contarme?
- Hace unos veinte años, señorita Manette, un doctor francés se casó con una dama inglesa. Tuvieron una hija, pero justo antes de que naciera, su padre desapareció. Nadie supo lo que había sido de él. No mucho tiempo después su infeliz esposa murió, y su hija fue traída de vuelta a Inglaterra.
- Pero eso se parece a la historia de mi padre, señor Lorry. ¿Y no fue usted quién me trajo de vuelta a Inglaterra?
- Sí, eso es cierto, señorita Manette. Le traje de Francia a Inglaterra hace muchos años, y el banco Tellson ha estado cuidando de usted desde entonces. Se le dijo que su padre había muerto. Pero piense, señorita Manette. Quizás su padre no estuviera muerto. Quizás estuviera en prisión. ¡No porque hubiera hecho algo malo! Solo que él tenía un poderoso enemigo, un enemigo con el poder de enviarlo a la cárcel y mantenerlo allí, escondido y olvidado, durante dieciocho años.
- ¿Puede ser cierto? ¿Es posible que mi padre siga vivo?
Lucie Manette miró fijamente a el señor Lorry. Su cara estaba blanca y sus manos temblaban. 
- ¡Será su fantasma, y no él!
- No, señorita Manette.- dijo el señor Lorry gentilmente.- Él está vivo, pero ha cambiado mucho. ¡Incluso ha sido olvidado su nombre! Y no debemos preguntar preguntas sobre el pasado, ninguna en absoluto. Sería demasiado peligroso. Él ha sido llevado a una casa de un viejo criado en París, ¡y vamos a ir allí para traerlo de vuelta a la vida!

* Dover es un puerto británico, situado en el Canal de la Mancha, separado del puerto de Calais (Francia) por 34 kilómetros.
* Calais es un puerto francés situado en el Canal de la Mancha, que es el punto más cercano con Inglaterra.

Datos adiccionales:
En el capítulo se cuenta el contexto social que vive Francia e Inglaterra en el año 1775, además del comienzo de la historia. Un jinete inesperado sorprende al carro donde se encuentra el señor Lorry, que se dirige de Londres al puerto de Dover. Tras intercambiar extraños mensajes, nadie en el carruaje sabe lo que han querido decir. La otra parte del capítulo transcurre en el hotel del señor Lorry, ya en Dover. Éste le cuenta a una joven dama que su padre sigue vivo, dato que la chica desconocía hasta el momento al darlo por muerto.

Los personajes que aparecen en el capítulo son el señor Jarvis Lorry, la señorita Lucie Manette y Jerry Cruncher. Jarvis Lorry es un empleado del banco Tellson, posiblemente amigo de la familia de la señorita Manette, una joven muchacha que se acaba de enterar de que su padre está vivo. Jerry Cruncher es un empleado del banco Tellson de Londres, compañero de Lorry seguramente. 

domingo, 2 de diciembre de 2012

El joven Narciso

Hace tiempo escribí una versión del mito heleno de Narciso y Ameinias, y hoy os la traigo para que la podáis leer. Ameinias, locamente enamorado de Narciso, se suicida al descubrir que su amor no es correspondido. Mientras muere, la diosa de la venganza promete hacerle conocer a Narciso el dolor del amor no correspondido. Narciso sufrirá las consecuencias enamorándose de la única persona que él nunca tendrá: él mismo.

EL JOVEN NARCISO
Escrito por Miguel Lucena


Cuentan las leyendas pueblerinas que no hay más condena eterna que vivir enamorado de alguien que con certeza se sabe que no va a ser correspondido. El amor a veces puede ser una explosión de sensaciones nuevas, aunque otras veces puede ser la mayor de nuestras perdiciones. Algo parecido les ocurrió a nuestros dos protagonistas: Ameinias y Narciso. La amistad puede ser peligrosa cuando se trata de un futuro acercamiento a sentimientos más profundos. Parece ser que dicho proverbio no fue aceptado muy bien por Ameinias, un joven griego que disfrutaba yéndose de caza con su amigo Narciso a los bosques más profundos y misteriosos de su tierra. Éste, siempre gentil y generoso, hablaba animadamente con su compañero de aventuras cuando de pronto, vieron a un ciervo correr como un relámpago entre la hierba. Ameinias se lanzó a cazarlo con su poderoso arco, pero su amigo le paró cuando estaba a punto de disparar la flecha.
- Es sólo una cría, Ameinias. Déjala vivir.
El espíritu noble de su amigo y sus ojos azules que reclamaban clemencia fue lo que hizo que el joven arquero se enamorara de él. Narciso y Ameinias pasaban muchas horas en el bosque. Su afición favorita era discutir de ética con los faunos, que sonrientes, les dedicaban siempre una agradable conversación. Otras veces, las hadas eran las que les pedían ayuda para reunir magia a través de la corteza de los árboles. Donde hubiera un pájaro herido o un espíritu del bosque enfadado, allí estaban Ameinias y Narciso para calmar el ambiente y asegurar que todo estaba bien.

Un día, Ameinias sintió que un aviso en su corazón le impulsaba a contarle la verdad a su amigo sobre sus sentimientos. Entonces, el joven cazador llevó a Narciso a lo más profundo del bosque, cerca de un manantial de claras aguas. Narciso, extrañado por la decisión de su amigo de ir a ese sitio, le pidió explicaciones amablemente.
- Sólo hay una razón por la cual estás aquí, Narciso.- empezó a decir Ameinias con el corazón en la mano y rezando a los dioses para que todo saliera bien.- Nos conocemos de mucho tiempo y cada día nos hemos forjado como amigos hasta tal punto que nos hemos convertido en hermanos. Quería confesarte el secreto que he guardado dentro de mí desde hace mucho. Y espero que ese secreto no rompa nuestra cadena fraternal nunca.
Ameinias cogió las manos de su compañero y respiró hondo, contemplando su reflejo en el lago. Acto seguido, miró a Narciso directamente a los ojos y le besó. Narciso se quedó petrificado, temblando al mismo tiempo que soltaba las manos del joven arquero.
- ¿Qué…acabas de hacer…?
- Mi secreto es el secreto del amor, el amor que siento por ti y que tanto he temido confesarte hasta el día de hoy.
Narciso quedó mudo al oír esas palabras de la boca de su amigo. Con una mueca de rechazo, huyó a toda prisa hacia la salida del bosque, asustado. Ameinias, que no podía creer lo que estaba pasando, se arrodilló frente al lago y contempló su rostro en el agua. Alguien estaba llorando dentro del manantial. Era él. La soledad que sentía al no estar su compañero le hundió todavía más. ¿Con quién descubriría la magia en la corteza de los árboles para las hadas a partir de ahora? ¿Quién conversaría con los faunos sobre ética? Ameinias, que parecía enloquecer por lo que había hecho, se dirigió hacia la salida del bosque, destrozado y acompañado por un cortejo de lágrimas que parecían no tener fin.

Pasaron los días y Narciso no volvió a ver al joven cazador. Éste se pasaba todo el tiempo en su casa, destrozado. Ya no tenía ganas de salir a cazar o pasear por el bosque. No sin Narciso. Muchas veces intentó ir a su casa para tener noticias de él, pero la puerta nunca se abría si era Ameinias el que llamaba. Una noche, ensimismado en su propia locura y desesperación, Ameinias cogió un puñal de la mesa de su cocina y se dirigió a la casa de su amado, con los ojos llenos de lágrimas y la mano sangrando de tanto apretar el mango del cuchillo. Tenía una rabia contenida en el cuerpo que no sabía de qué manera la podía hacer explotar. Las velas de la casa de Narciso estaban apagadas. Parecía que no había nadie en ella. Ameinias dio unas vueltas alrededor del edificio, esperando a que alguien viniese. Estaba loco por saber algo de Narciso, aunque fuese un segundo de su vida después de lo que pasó. Ameinias miró el puñal. Sabía perfectamente lo que hacer con él.
<>
No había número de lágrimas para describir el llanto de Ameinias por el rechazo de Narciso. Cuando el puñal estaba a punto de rozar el pecho del joven, la diosa apareció en forma de luz.
- Quieto, Ameinias.
Ameinias se vio sorprendido por la cegadora luz que tenía voz de mujer. Era la diosa Némesis, la diosa de la venganza, que había hecho acto de presencia sobre el tejado de la casa de Narciso.
- ¡Alabados sean todos los dioses! ¡Alabada sea la diosa Némesis!
- ¿Qué te araña la conciencia, joven cazador?
- Alguien que vive a escasos centímetros de aquí pertenece a mi corazón. Pero él no quiere saber nada de mí. Y quiero acabar con este sufrimiento mediante mi propia muerte.
- ¡No seas cobarde, Ameinias! ¡Y afronta el olvido como un hombre!
- No hay tiempo para afrontar nada. ¿Acaso puedes hacer que me ame?
- No puedo hacer que tu amado te ame. Ni tampoco puedo hacer que tú le olvides. Pero puedo hacer que sienta el mismo daño que tú estás sintiendo por no ser correspondido.
- Eso me consuela. Aunque sigo pensando que ya no valgo nada si no tengo sus palabras.
Ameinias levantó el puñal y envuelto en lágrimas se lo clavó en el corazón. La luz se oscureció y se volvió más negra.
- El amor duele mucho más que esta herida de puñal…- dijo Ameinias. Cayó al suelo inerte, con sus ojos clavados en la casa de Narciso. La luz del tejado desapareció tras un estallido.

Liríope, la madre de Narciso, encontró el cadáver del joven Ameinias unas horas más tarde. Cuando Narciso se enteró de la muerte de su amigo ardió en locura y se dirigió al bosque. Mientras sus lágrimas brotaban de sus ojos, observó que los faunos y las hadas lo evitaban, escondiéndose en los huecos de los árboles y entre los arbustos. La noche parecía llegar a su fin y los pájaros que cantaban para anunciar la mañana no hicieron acto de presencia. La vida en el bosque estaba paralizada. Parecía como si el tiempo se hubiera parado. Todo estaba más oscuro de lo normal y el silencio protagonizaba una de las estampas más tristes de las profundidades de aquel paisaje. Narciso corrió y corrió hasta llegar al manantial donde Ameinias le había confesado su amor. Recordó los momentos felices junto a su amigo y se arrepintió de la reacción que había tenido aquel día. Miró las claras aguas que brillaban con los primeros rayos de Sol y cayó de rodillas ante ellas con lágrimas en los ojos. De pronto, sintió una sensación rara, como si el lago le estuviese llamando. Observó que no podía moverse de allí y que sentía como si necesitase el agua de aquel manantial para vivir. Sintió un profundo deseo de tocar su reflejo, una sensación que no parecía tener fin; una sensación que le hizo pensar que sentía amor por primera vez. Pero amor por ese joven que se movía dentro del agua. Aquel joven le sonaba mucho, e incluso hacía muchos gestos como él. Desesperado por tocar a aquel muchacho que se parecía tanto a él, cayó al agua, ahogándose en el acto debido a la profundidad del lago. El silencio después de las salpicaduras del agua marcó la salida del Sol.

Hadas y faunos cuentan que varios días después del suceso brotó una flor a la que llamaron narciso. Esa flor adornó el lugar donde Ameinias y Narciso pasaron sus últimos momentos juntos, antes de que la vida de ambos cambiara para siempre. La diosa Némesis cumplió su misión: Narciso había saboreado el dolor del amor no correspondido. Pero no de una forma normal y corriente, sino de una forma en la que Narciso nunca conseguiría obtener aquel amor del que se había perdidamente enamorado, ya que como los faunos y las hadas pudieron comprobar, su único amor verdadero fue su propio reflejo en el agua. 

martes, 20 de noviembre de 2012

La noche del gato

Hoy os traigo un pequeño cuento que escribí el otro día a las cinco de la mañana. La verdad es que el reto de escribir un cuento de psicología cotidiana después de venir de fiesta no es una de mis aficiones favoritas, pero bueno, se presentó la oportunidad y no la desaproveché. 'La noche del gato' habla de un hombre, Vetmi, que lo ha perdido todo en la vida y sale a la calle a llorar sus penas, cuando de pronto se encuentra con un gato de ojos brillantes que habla. Aunque el gato...esconde un secreto que le traerá terribles consecuencias a nuestro protagonista.

LA NOCHE DEL GATO
Escrito por Miguel Lucena


Eran más de las doce de la noche cuando Vetmi absorbió el humo de su último cigarrillo y se dispuso a bajar la calle de la ciudad. Todas las ventanas estaban cerradas. Se podía decir que ningún alma se atrevería a pisar aquellos charcos que brillaban a la luz de la nublada Luna. Mientras bajaba la increíble cuesta que adornaba la calle principal, tiró el cigarrillo hacia una farola cercana y se paró en seco a pensar en unas cuantas cosas que rondaban en su cabeza.
<< ¿Por qué la mala suerte me acompaña estos últimos días? Me doy asco. Ahora sí que me arrepiento de no haber vivido mi vida; he desperdiciado mi única oportunidad de ser feliz. >> 
- ¿De verdad crees eso?- preguntó una voz a sus espaldas.
Vetmi miró hacia ambos lados pero no vio nada. Se preguntó quien habría sido capaz de leerle la mente. Quizás serían imaginaciones provocadas por los sorbos de la botella de ron que llevaba en la mano. Miró detrás de la farola, pero no vio absolutamente a nada ni a nadie.
- ¡Quién anda ahí! ¡Sal de donde estés!
No hubo respuesta. Creyendo que todo había sido una ilusión provocada por el alcohol, siguió caminando. Esta vez, estaba llorando. Sus lágrimas bañaban su rostro como si fueran gotas de rocío que señalaban el amanecer. Pero claro, pensó que todavía quedaban muchas horas para el amanecer.
- No huyas, humano. Sé por qué estás aquí.
Vetmi volvió a mirar a ambos lados de la calle, pero no había nadie. ¿De dónde procedería la misteriosa voz que parecía querer dialogar con él? De pronto, Vetmi no creyó lo que estaba viendo. Un gato, acompañado de otros de su especie, se acercaba sigilosamente al pobre desgraciado. Vetmi se situó debajo de otra farola para verlos mejor. Se hizo el silencio. Los ojos del gato que iba en cabeza brillaban en la oscuridad de la noche. Mostraban elegancia y firmeza a la vez, una mezcla entre misterio e ironía. ¿Cómo podía Vetmi captar todas esas sensaciones si el gato era sólo un animal? Cada vez estaba más convencido de que no debería de haber bebido tanto.
- Así que vagas por las calles tentando al destino, humano aventurero…
Vetmi no era consciente de lo que estaba presenciando: el gato hablaba. ¡Hasta le pareció que sonreía! Los demás gatos se apartaron del que estaba en cabeza, que se acercó aún más a Vetmi. Éste dio un paso atrás.
- ¿Qué eres?- preguntó Vetmi asustado, soltando la botella de ron y sacando la navaja que llevaba encima.
- Soy un gato, normal y corriente, ¿no me ves?
- ¿Y cómo puedes hablar? ¡Eres un animal! ¡Los gatos no hablan!
- Yo soy un gato especial.- dijo el animal mientras sus compañeros se desvanecían en la oscuridad, maullando lentamente.
Vetmi estaba realmente asombrado. Por una parte, estaba allí, al pie de una farola, hablando con un gato sin haberlo visto nunca antes. Por otra, miles de emociones y sentimientos trágicos de su vida se arremolinaban en su cabeza.
- La muerte no es la mejor solución, amigo.
- ¿Quién dice que me voy a suicidar? ¡Tú no sabes nada, gato!
- Oh, sí lo sé. Esa navaja no la vas a usar conmigo, sino contigo.
- Pero qué dic…
- Piensa un segundo, humano. Lo has perdido todo, ¿cierto? Has perdido tu casa, el banco te la ha embargado como si de un juguete se tratara. Tu dinero ha desaparecido, simplemente por el hecho de que te lo has gastado todo en alcohol, y bueno, en esa navaja vieja que tienes entre los dedos. Por último, el amor de tu vida ya no te ama, sino que te ha sido infiel con otro hombre. ¿No son esas suficientes razones para suicidarse?
- ¿Cómo sabes todo eso? ¿Quién eres? ¿De qué me conoces?
- La cuestión no es ‘por qué se todo eso’, sino ‘por qué no tratas de olvidarlo’. ¿Sabes? La vida es demasiado corta para arrepentirse, y no creo que en la vida eterna te dejen hacer lo que hiciste en esta.
- ¿A qué te refieres?
- Me refiero a muchas cosas. Tu vida es esta y tú tomas el control de ella. Nadie tiene que vivirla por ti. Eres tú el que toma decisiones, el que se lleva los malos tragos, el que aprende a ser valiente. ¿Y vas a tirar por la borda todo el esfuerzo que hiciste con una simple navaja de mercadillo?
- ¿Y a ti que te importa mi vida? ¿Por qué me dices esto?
- Te recuerdo que tengo siete vidas, y estoy viviendo mi segunda oportunidad, humano. Ya sé cómo va el juego.
- Vivir… ¿de qué sirve vivir cuando no tienes lo que quieres?
Vetmi miró al gato unos segundos. Le dio de nuevo la sensación de que el animal sonreía irónicamente. Sus ojos cada vez brillaban más. Vio que caminaba hasta posarse sobre un escalón de la acerca. Acto seguido, se lamió la pata, como si estuviese disfrutando de la sensación.
- Mejor dicho, ¿de qué sirve vivir cuando no sabes hacerlo? Vivir no se trata sólo de tener corazón y latidos para alimentarlo. Vivir significa disfrutar de todos los momentos buenos y malos que tiene la vida. Los buenos permanecen como recuerdos inolvidables. Los malos pasan a formar parte de la experiencia. Tienes que vivir al máximo, nunca se sabe cuando puedes morir.
- Quizá la muerte sea la única que me comprenda ahora mismo…
- La muerte no comprende a nadie. Sólo se limita a hacer su trabajo: marcar el fin de la vida. La muerte es tu mejor amiga, pero no tienes que darle el gusto de caer en sus brazos tan fácilmente. Pónselo difícil, juega con ella y diviértete tomándole el pelo.
Vetmi se sentó bajo la farola, en el escalón, a escasos metros del gato, que seguía relamiéndose como si estuviera alegre por algo.
- Sal ahí afuera y demuéstrale a todos que te mereces una oportunidad.
- No quiero falsas oportunidades. Sólo quiero ser feliz. Pero parece que todo el mundo me ha dado la espalda. No puedo hacer lo que quiero. Siempre hay factores externos que me lo impiden.
- Oh, cielos. ¿Vas a impedir que la locomotora de tu autoestima se pare bruscamente? ¡Ve de fiesta, haz locuras y diviértete!
- Si eso fuera tan fácil…
- No eres tan mayor.- se atrevió a decir el gato mirando al pobre hombre con ojos convincentes.- Todavía te queda mucha vida por disfrutar. Tu cuerpo es bello y sano. Disfruta de las miles de personas que te están esperando fuera de esta farola. ¿Por qué reprimirte cuando te puedes entregar perfectamente al placer de la carne? Los seres humanos tenéis necesidades, y una de ellas es la lujuria. Os hace sentir bien.
- No me puedo creer que un gato me esté hablando de esto…- dijo Vetmi asombrado, al borde de la locura.
- Piénsatelo bien, amigo. ¿Por qué huir del regalo de la vida si puedes pasarte noche tras noche siendo un lobo hambriento?
El gato sonrió. Hizo un gesto para que Vetmi le siguiera. Éste, aún sin creerse que estaba conversando con un gato en mitad de la noche, le siguió con miedo. El animal le condujo a un lugar que parecía un pequeño descampado lleno de basura. Allí había unos cuantos cubos de basura y una tremenda y escalofriante oscuridad. De las tinieblas empezaron a surgir siluetas que parecían fantasmas, aunque sólo eran gatos maullando. Se acercaron a Vetmi y lo envolvieron como si fueran espectros transparentes. Vetmi intentó apartarse a los animales de encima pero estaba paralizado. ¿Qué le estaba pasando? Sentía que un sudor frío le azotaba la frente. Estaba agobiado. Sentía una sensación horrible, entre el miedo y la desesperación. Mientras, el gato parlanchín y de ojos brillantes le miraba con una sonrisa. Vetmi dejó caer la navaja y notó como los espectros que lo envolvían iban desapareciendo poco a poco.
- ¿Qué me has hecho?
- La pregunta no es esa, humano. La pregunta es: ¿Qué has hecho tú?
- ¡Esos fantasmas me han hecho perder la razón!
- No estás loco, amigo mío.- continuó el gato relamiéndose de nuevo la pata. Sus ojos se clavaron en los de Vetmi, acompañados de una sonrisa pícara y blanca.- Sólo estabas disfrutando tus últimos momentos de vida terrenal, si quieres llamarlo así…
- ¿Quieres decir que…?
- Exacto, humano. Te di la oportunidad de escapar cuando te hice la señal para que me siguieras hasta aquí. Pero no fuiste un chico listo. Desaprovechaste la última oportunidad que te dio la vida bajo la farola.
Vetmi dio un paso atrás y miró al gato con rabia. Intentó escapar pero más de veinte gatos le cortaban el paso con gestos de enfado. El gato que hablaba caminó despacio y lo miró con una sonrisa.
- ¿Alguna vez has visto a un gato sonreír, humano? Porque esta es la última vez que lo vas a ver.
- ¿Qué eres en realidad? ¡Tú no eres un gato normal y corriente!
- Tenías que haberme acusado de esa manera la primera vez. Te hablé sobre los placeres de la vida, del regalo de nacer y morir viejo. De que la muerte todavía no está lista para recibirte. Y aún así, decidiste seguirme después de la charla asumiendo todas las consecuencias. Efectivamente, no soy un gato normal y corriente. Soy algo más poderoso y oscuro que eso.
El animal caminó algunos pasos hacia una pared que protegía el descampado y su sombra se proyectó bajo unos focos encendidos que pertenecían a una fábrica cercana. Vetmi pudo comprobar que no era una sombra normal de gato. Era como si su estatura hubiera cambiado; ahora era más alto. De su cabeza no salían dos orejas, sino dos cuernos de cabra bastantes grandes. La cola se volvió más larga y las patas de gato se convirtieron en pezuñas. El gato con el que había estado hablando desde el principio no era un animal. Era el mismísimo demonio.
- Dios mío… ¡SOCORRO!
- ¡Tuviste la oportunidad de ver mi sombra bajo esa farola, ya que su luz la proyectaba en la pared! ¡Pero estabas demasiado ocupado pensando en si mi voz era real o no! Perdiste tu tiempo, ¡como lo has hecho durante toda tu vida! Tu mala suerte sólo es culpa tuya, y no del dinero, ni de tu casa ni de tu esposa. ¡Fuiste tú el que desaprovechaste todas las oportunidades que te ofreció la vida! ¡Aún estando al filo de la muerte, pudiste escapar de mis garras! ¡Pero decidiste seguir a un gato que habla en vez de ser feliz y escapar! Un pobre desgraciado, ¡eso es lo que eres!
Vetmi se quedó petrificado. Los gatos que le cortaban el paso se iban acercando cada vez más a él. Satanás mantenía sus pezuñas en alto, dispuesto a atacar. Vetmi se agachó y cogió la navaja que antes se le había caído cuando estaba aprisionado por los espectros. Miró al demonio por última vez con lágrimas en los ojos y puso la navaja frente a su pecho.
- Todavía me queda una salida.
- ¿Una salida? ¡No me hagas reír! ¿Es lo único que se te ocurre decirme segundos antes de ser despedazado por el demonio y más de veinte gatos?
- Cuando ya no hay puertas para abrir y encontrar caminos, la única cosa que te queda por hacer es salir de la puerta en la que estás.
Vetmi miró al cielo y se penetró la navaja en el corazón. Cayó al suelo con el pecho ensangrentado. El demonio lo observó con una sonrisa pícara. Los demás gatos se desvanecieron. Satanás se acercó al cadáver de Vetmi y lo observó minuciosamente.
<>. Y desapareció.

lunes, 15 de octubre de 2012

Algunas poesías compuestas por un servidor.

Entre tú y yo

Entre tú y yo, no hubo palabras,
sólo el mal sabor que deja la distancia,
sólo imágenes que hicieron que nuestros
cuerpos no llegaran a tocarse.

Entre tú y yo, no hubo ni un día
en el que pudiera sentir el frío,
el tacto de tus manos al tocarme,
quizás el amargo olvido fue más rápido.

Entre tú y yo, no hubo baladas,
ni canciones que gritaran por la ventana,
ni paseos por la arena húmeda
ni besos que nos dieran calor.

Entre tú y yo, no hubo tiempo
ni tampoco espacio que lo justificara,
ni lágrimas en los ojos,
ni una muestra de nuestros labios.

Entre tú y yo, no hubo primavera,
sólo un invierno eterno,
una ventisca que nunca parecía
desaparecer ni tener fin.


La soledad del amanecer

Ventana abierta,
noche en calma,
falta poco para el alba.


Triste y oscuro, el homenaje,
que las tinieblas le rinden
al sombrío paisaje.


Y en mi habitación,
hay una silueta,
una mentira, una treta,
bañada en ensueño,
sin virtud y sin meta.


Quién

Quien busque el baile de las olas
o el tintineo del mar.
Aquel que lo sienta dentro,
me entenderá.

Quien busque cumplir sus promesas
o sus sueños realizar.
Aquel cuyo corazón sea libre,
me entenderá.

Quien busque la armonía de las letras
o la poesía de verdad.
Aquel que conozca las artes,
me entenderá.

Quien busque valorar el tiempo,
la rebeldía o la libertad.
Aquel que sea diferente,
me entenderá.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Lope de Vega


Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Catulo




Vivamos, Lesbia mía, ¡amémonos!
Y démosles el valor de un as
A los rumores de los ancianos severos.
Los soles seguirán muriendo y volviendo a nacer;
Pero, una vez que nuestra breve luz se apague,
Sólo nos quedará una noche eterna
Que habremos de dormir.
Dame mil besos, y después cien,
Y después otros mil y otros segundos cien,
Y, sin parar, hasta llegar a mil más, y después cien.
Finalmente, cuando nos hayamos dado tantos miles,
Los dejaremos en el olvido, para no recordarlos,
Y para que nadie sienta envidia
Al saber que entre nosotros hubo tantos besos.

jueves, 15 de septiembre de 2011

Walt Whitman


 "No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre..."