domingo, 14 de abril de 2013

Como JK Rowling narra la muerte de Dobby


No sabía ni le importaba si eran magos o muggles, amigos o enemigos; lo único que le preocupaba era la mancha oscura que se extendía por el pecho de Dobby y la mirada suplicante del elfo, que le tendía los delgados brazos. El muchacho lo cogió y lo tumbó de lado sobre la fría hierba.
- No, Dobby. No te mueras...No te mueras...
Los ojos del elfo lo enfocaron, y los labios le temblaron al articular sus últimas palabras:
- Harry...Potter...
Dobby se estremeció un poco y se quedó inmóvil, y sus ojos se convirtieron en dos enormes y vidriosas esferas salpicadas del resplandor de las estrellas que ya no podían ver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario